lunes, 7 de septiembre de 2009
Sobre las piñatas y los espacios de reproducción de la cultura contemporánea*:
El cumpleañero jala la pitita – o las pitititas- y todos los juguetes, dulces, mixtura y demases caen, se esparcen… todos los niños que esperan debajo saltan para agarrar lo que puedan, se vale usar el vestido como una gran mano -salvo que el adulto que presencia el acto lo declare injusto- prosiguen algunas miradas de comparación entre las manos de los niños, uno que otro llanto.
Es divertida la piñata, de hecho lo que pueda tocarte es una sorpresa y eso emociona. Pero a mi me parece que el acto mismo es una simbolización de lo que sucede a diario en nuestras sociedades modernas que criticamos como es la ley “el más grande gana”, digamos es lo mas claro del comportamiento, pero además en lo más sutil de nuestro comportamiento genera un patrón frente a lo gratuito en una sociedad donde todo tiene precio y mientras mas barato mejor.
Con la disculpa a lxs madres y padres que con tanto cariño preparan (mos) la celebración de sus hijos de cada año que llena de alegría sus vidas -con las variedades desde los extra/dedicados que bordan cada canastita para sus invitados, hasta los que pagan un salón que incluye el radiotaxi en el combo de cada niño- lo que denota en cualquier caso que estamos dispuestos a “todo” por nuestros hij@s no quita que podamos ser críticos a lo que en las cotidianeidades enseñamos a los mismos.
Las fiestas en general son espacios de encuentro, de ruptura de lo cotidiano, de celebración… comemos cosas ricas, nos desbordamos en un punto, aunque mucho de lo que podemos hacer para celebrar está medio pre-escrito en nuestra cultura: invitaciones, canastitas (con muchas cosas entre ellas un regalo que puede ser diferenciado para chicas y chicos al estilo camión y muñeca), galletitas, gelatinas, los niños siempre las esperan, puede ser una salteñada o te con masitas al estilo mamis golosas (soy miembro del club), torta cantada, piñata en algunos casos se puede pensar en algo clásico los payasos aunque lamentablemente hacen chistes para lo padres; o algo mas alternativo como una educadora que cuenta cuentos y que puede llegar a convertir el cumpleaños en una clase practica de la competencia “gana y tendrás un premio”, la idea es que los chicos se diviertan o que no rompan todo, porque la verdad también es cierto que muchos niños juntos simula una revolución y que algo del orden les viene bien; y para las que odiamos la post limpiada, algo práctico un parque o las casas de cumpleaños con paquetes completillos, hasta los restaurante tipo mc-combo, y en este punto hay que reconocer que el mercado comprende – y se sirve- plenamente el deseo de los padres de dar todo ofreciéndote una variedad de celebraciones “temáticas-didáctico-ofertadas”.
Pero bueno volviendo a la Piñata y la relación que quiero hacer con la cultura contemporánea. Normalmente se rompe después de la cantada y antes de que los niños se empiecen a ir, recuerden la idea es que se diviertan... yo recuerdo haber levantado alguna vez mis vestidos- con el plus de exponer mis calzones- y sentirme sumamente inteligente porque la noción en esta práctica es: “mientras más agarres mejor” y si esto supone reventar a codazos a tu vecino (no creo que sea muy casual que se llame “piñata”) que en el caso de los chicos se presenta en la rapidez con la que tienen que actuar donde funciona muy bien la ley “él mas grande” que normalmente llevará más cosas. Lo que por supuesto no es del todo malo pues es importante que los niños aprendan que no todo se puede tener y esta es una buena ocasión para decir algo como: “a ti te toco eso”.
Pero si observamos en la sutileza de como funciona esto, considerando además la importancia que tiene las experiencias de la infancia a mi parecer este ritual genera un patron de comportamiento en nosotros, algo que he llamado (ya que las palabras nos dan estas licencias de ponerle nombre a todo) el “síndrome de la piñata” o "efecto piñata", que es este comportamiento al que me refería frente a algo gratuito: nos abalanzamos para ver si podemos tomar, nuevamente mejor si más (lo que supone que alguien tome menos), pero lo extraño que sucede detrás de esto, además de la perdida de consideración por el prójimo y la nocion de compartir – que es muy contemporáneo- es la perdida de la dignidad propia, casi esta metáfora seria el lucir nuestros calzones, y no me refiero a la dignidad en el sentido de que nuestros derechos se vean vulnerados, sino en cuanto a lo que hacemos con nuestro deseo, en tanto motor de nuestra vida. Nuestro deseo queda reducido, o dominado en un sentido, al “objeto regalo”, porque por si acaso no importa lo que nos toque lo que importa es que es gratis, con lo que no quiero decir que por todo hay que pagar, no, para nada, es muy bueno poder recibir cosas sin que esto signifique dinero y seguramente la idea de que las cosas no cuesten es que puedan tener mayor acceso, lo que pasa es que en este caso tenemos el deseo reducido, porque el deseo siempre actúa con uno y otro objeto, pero en este caso al ser gratis el objeto debemos tomar todo lo que se pueda sin importar de que se trate.
Y este es el plus del asunto, ¿con que llenamos la piñata y las canastitas que no nos signifique un ojo de la cara el festejo?, porque que estemos dispuestos a dar todo por nuestros hijos no significa que seamos millonarios. Bueno en el mercado hay muchas ofertas donde abundan los “juguetes-basura”: pequeños juguetes de plástico inflado con diversas formas que tiene horas de vida como juguetes y paradójicamente se podrían constituir en patrimonio familiar del tiempo que tardarán en desaparecer o degradarse para ser más técnica.
Aclaro que no pretendo que la piñata se deje de practicar, es sencillamente una reflexión, siendo que de vez en cuando viene bien hilar fino en lo que hacemos y repetimos, mucho más en lo que se refiere a la incorporación de los niños en la sociedad con determinadas prácticas, principalmente por la responsabilidad frente a la plasticidad de sus mentes. Y en este caso estamos hablando de un comportamiento frente a sus pares y frente a su propio deseo, motor de la vida, pensemos rápidamente en nuestro comportamiento frente a la oferta, al gratis de la calle, al bar abierto, a las monedas que cae accidentalmente en la calle frente a una multitud, al refrigerio gratis.......
*La cultura contemporánea: es una suerte de nombre para agrupar comportamientos que trae la modernidad, la industria, la globalización, el modelo de consumo y todo eso, valga decir el individualismo, el materialismo…En este caso la cultura se entiende en su sentido más amplio en tanto practica social altamente dinámica.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)